Según Wikipedia, los modismos son expresiones del lenguaje cotidiano que no siguen las reglas de la gramática, los cuales resumen una idea en pocas palabras y la transmiten a todas aquellas personas que tienen una misma lengua y usan de un cierto tipo de expresiones afines (que son entendibles por el interlocutor).
Las modas también intervienen el lenguaje oral, escrito; hay palabras, frases que en ciertos grupos, contextos se sostienen por un período de tiempo instalándose en la Cultura Popular. ¿Cómo contarle al cuerpo que está soltando? ¿Cómo darse cuenta usted, de que lo que quería soltar lo soltó?
Tal vez la frase, “Hay que soltar” más de una vez, la habrá recibido o dicho a modo de sugerencia, en una charla de café o dentro de ciertos protocolos terapéuticos.
Conceptualmente “SOLTAR” es “desanudar, desatar, desencadenar o desamarrar; dejar ir o liberar a alguien que estaba preso; exige de una acción que implique dar salida o partida a lo que estaba detenido”.
¿Cómo incluir en el marco de la práctica terapéutica el “Hay que soltar” y darle coherencia desde lo que se dice y hace? ¿Cómo asignarle sentido? ¿Cómo colaborar con el paciente o consultante para que pueda implementar acciones que den espacio al cambio emocional?
En el contexto de Apreal, la respuesta es FLUIR; entendiendo esto como dejarse llevar, poner foco en un objetivo y (sin desatender las variables externas) seguir en el camino pre fijado; algo así como ir a favor de la corriente. Es interesante comparar el significado de este verbo intransitivo asociado con la química, ya que los líquidos y los gases son los que poseen la propiedad de fluidez, es decir, poseen la capacidad de adaptarse al recipiente que los contiene, sin perder sus propiedades constitutivas. Entonces… ¿cómo adaptarse a la situación sin “morir en el intento”?
El ser humano posee capacidad de adaptación al entorno, eso es lo que ha permitido y permite, responder a los modos de vida ¿Es así?
Ahora, ¿qué sucede en el cerebro al recibir conversaciones (internas y externas) vinculadas con “hay que soltar” o “déjate fluir? A usted lector, cual le resulta más cómoda?
Si su respuesta es la segunda, observe lo que sigue: Según datos aportados por la ciencia, se sabe que el cuerpo posee un 60 por ciento de agua y el cerebro un 70 por ciento aproximadamente; si los líquidos poseen memoria en sus moléculas, razón por la cual, pueden acomodarse a una forma determinada sin transformar su estructura; el cerebro libera neurotransmisores que ayudan a mantener el equilibrio emocional dando permiso para acomodarse a un cambio y/o nueva situación; entonces el cuerpo se conecta con el fluir!
Más allá de que resuene como una frase hecha, Fluir es biología, por lo tanto, la información se encuentra “tatuada” en el ADN celular.
Para concluir, Fluir forma parte de la naturaleza de la vida, el Fluir está grabado como proceso fisiológico de supervivencia, el cerebro así lo capta y lo transforma en bajos niveles de estrés emocional.
Con esta información, que ojalá resulte una toma de consciencia como lo fue para mí, ¿Cómo hacer viable el Modo Fluir para transitar el aquí y ahora?
Desde la práctica con Memoria Celular, es posible intervenir en la información guardada en las células y dar respuesta.
Haciendo Memoria para recuperar la propia historia.
Elisa Dopaso
