Esta declaración encierra diferentes matices para ser analizada; desde un enfoque religioso, el destino es concebido como “ese” poder o fuerza que con única dirección lleva a la persona hacia un fin no escogido.
Desde la mirada terapéutica que enmarca a APREAL, toda persona está teñida por declaraciones, creencias que en la mayoría de los casos tienen origen en el clan familiar. Por repetición inconsciente operamos, accionamos desde ese patrón, como recurso para evitar el abandono y seguir perteneciendo al linaje ancestral.
¿Es posible desde este marco terapéutico colaborar con un estudiante en su proceso de aprendizaje? ¿Quién no ha escuchado: ”tu hermano es brillante en matemática” “Eres vago igual que tu…” “Eres malo para las ciencias, siempre te costó entender” “Eres duro para los números, siempre matemática a examen”… etc.? ¿Cómo emplear elementos del transgeneracional para vehiculizar la enseñanza y su respuesta en el aula? ¿Cómo colaborar con el maestro, profesor para que sea proveedor además de conocimiento, de herramientas didácticas desde la mirada de APREAL?
Por naturaleza humana, la búsqueda de reconocimiento y valoración es un camino de “lucha” con el fin de derribar esas escenas, que esconden creencias o declaraciones que se gestan en el seno de la familia, escenario donde se entretejen los vínculos más íntimos del Ser.
El desafío está planteado, un alumno es algo más que un cerebro que aprende: es Emoción, Espíritu, Cuerpo y Mente.
Haciendo Memoria para recuperar la propia historia
Lic. Elisa Dopaso

